Sugerencia

..................................................................................Recomiendo leer mientras se escucha la música que dejo en cada entrada..................................................................................
...................................................................................................................Advierto que tanto escribo elegante como soez....................................................................................................................
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lunes, 26 de junio de 2017

Cosiendo los retales.

¿Conoces esa sensación?

De estar sumergido en el silencio, mientras te abraza una agradable sensación de melancolía.

Un refugio agónico constante que te impide salir, pero que al mismo tiempo, no te hace desear escapar hacia ninguna parte.

Estás aquí y ahora, respirando tristeza mientras sonríes, ¿no te dice algo eso?
Igual te gusta sufrir.
Pero a esto, otros lo llamamos arte.

Y quiero quedarme con eso, con las noches a solas en rincones con encanto,
con la soledad o a veces, con la compañía de algún gato callejero que viene también a este lugar,
a dejarse ser.

Elijo deleitarme con el único sonido del agua brotar,
de las hojas rodando por el suelo en cuanto una leve brisa las guía hacia ningún lugar.
Elijo seguir sufriéndote en silencio mientras me quede corazón para amar.

Por las noches en soledad que también merecen la pena ser vividas.


viernes, 13 de noviembre de 2015

Alma.

Bien es cierto que el alma puede reflejarse en las personas. Sólo basta con observar a cada una con atención, pues algunas tienen la capacidad de ocultar en gran parte sus alegrías y sus temores, y otras lo gritan con la mirada. Pero cierto es que el alma se refleja ante cada uno de nosotros, como un espejo que nunca miente, y que nos habla de verdades aunque no queramos escucharlas. Pero si te encuentras cara a cara con este espejo, mirarás a tu propia alma directamente a los ojos con la máxima claridad. ¿Serías capaz de aguantar sus bramidos de desesperación sin apartar la mirada? O ¿sin echar a llorar? ¿Sabes lo que veo yo?...

Un callejón oscuro, de pavimento empedrado y atezados tabiques, mojados por una larga noche de lluvia, con una ligera niebla que parece alzarse del suelo, es ahora el lugar donde camino. Con las manos a los bolsillos de mi largo abrigo y cabizbaja, mirando las puntas de mis zapatos al deambular por aquél lugar. No sé a dónde voy, ni a dónde quiero ir. Sólo sé que camino por un angosto callejón cuyo techo es el cielo completamente negro, y en mi cara seguramente podría reflejarse claramente la amarga luz de la incertidumbre y, probablemente desprendería un cautivador aroma a muerte.

Y así es que... en mi casa ya no hay espejos. Con mi alma ya no quiero hablar, pues no me brinda sosiego alguno ni en esta vida, ni en la que se vé en mis reflejos.


sábado, 2 de mayo de 2015

.


Aquí tumbada mirando las estrellas, rezagada en mis anhelos y pendiente de nada, dejo pasar el tiempo como si de nada se tratara. No hay nada que me empuje a alcanzarlas, no hay valor ni ganas de pelear esta noche. Rodeada de demonios y fantasmas que no dejan de gritarme, y escucho como susurros sus voces en mi cabeza. En mi interior, carente de sensaciones, sólo se deja entrever a veces la angustia que provoca no haber alcanzado la meta. Ser sólo un muerto en vida, tumbado mirando hacia arriba, esperando que nada cambie. Ahora sólo sé, que todo está perdido cuando dejas de luchar.

jueves, 19 de marzo de 2015

Sanseacabó.

El odio es un lastre.
 
A partir de hoy, me convierto en alguien nuevo. En alguien que intenta perdonar y olvidar el desprecio y los malos tratos. Soy la persona más importante en mi vida, así que de mí depende salir de este círculo en el que me encuentro envuelta. He sido buena persona, me he preocupado por quienes muy poco - o nada- me consideraban. Y aún así, tengo intención de perdonar mentiras y seguir con mi vida. Y quizás en algún momento, volver a preocuparme por quienes me han herido. Porque soy así, de esa manera. Llamémosle "imbécil". Quiero vivir despreocupada de eso, pues la vida ya es lo suficientemente puta como para vivir dolida constantemente porque los demás me hayan herido.

 Es cierto que he necesitado en más de una ocasión, la presencia de alguien que no está. Bien porque ya no está fisicamente, o bien porque simplemente no quieren estarlo. Y francamente, ambas son válidas. Cada persona es un mundo y nadie está obligado a querer a nadie en su vida. Todos decidimos a quién queremos en ella, a quién queremos conservar. Yo no he sido plato de gusto para aquellos que me han deshecho, los que me han herido, o los que de repente me han apartado sin motivo aparente. Pues señores, así soy yo. Intento remediar algunas cosas de mi vida, de mi manera de ver las cosas.... pero no pretendo cambiar por nadie más que por mí. No tengo intención alguna de dar explicaciones al respecto de esta decisión, pues cada uno debe mirar por sí mismo. Este es un mundo egoísta, de eso ya me he enterado de sobra después de tanto palo.

Soy responsable de haberme sentido herida por lo que otros han decidido "regalarme". También soy responsable de ser quien soy. Y soy responsable de lo que pretendo ser.

Hay días en los que no puedo más, en los que la vida me supera, y no tengo a nadie. Todas esas personas que creían amigos, ya no están. Muchas veces me lo pregunto, ¿tan mala persona soy para que nadie me quiera a su lado? ¿Tan mal me he portado? ¿en qué he fallado? Pues bien... no pienso justificar ni por un sólo momento el que me hayan dado de lado. Porque ha sido sucio, ha estado mal, y me ha dolido. He estado sola, cuando no lo merecía. Pero lo que saco en claro, es que nadie quiere a una persona negativa a su lado. Por mucho que escuche tus problemas e intente ayudarte, es una persona negativa. (Nótese la pequeña punta de ironía....) Casi es mejor tener a alguien que siempre te ría las gracias, aunque sean insípidas y absurdas. Es mejor, al parecer, tener a alguien que siempre te dé la razón, aunque no la tengas. Es mejor que te aplaudan tus actos, a que te digan que te has equivocado. Es mucho mejor tener a alguien que siempre sonría, a alguien que tiene días horribles y no puede ser hipócrita.

Por eso digo, señores, y reconozco, que quizás el fallo fue mío por ser quien soy. Y por eso no me pesa demasiado que la gente no me quiera a su lado. Intentaré remediar el hecho de ser negativa, porque la vida esta requiere al menos cierto grado de positividad (sin pasarse). Porque hay que ser realista, también. Y no tengo intención alguna de despegar mis pies del suelo, como hacen otros. No quiero volar y tener siempre una sonrisa tatuada en la cara, porque siento mucho decíroslo: eso es MENTIRA. Y con mentiras no se debería ir por la vida. Y francamente, yo no gusto por mi negatividad, pero a mí tampoco me gustan las personas que siempre tienen sonrisas en la cara.


Con esto y un bizcocho...



lunes, 16 de marzo de 2015

Mad world..

¿En qué me he convertido?
No soy más que una egocéntrica que siempre deambula triste,
a solas por las calles abarrotadas y sin mucho que callar, pero diciendo más bien poco.
Cansada de la vida, de las miradas que dicen lo mismo en silencio,
de no encontrar alguien con quien hablar de lo absurda que es la vida,
nadie con quien criticar ese positivismo que te venden por todas las esquinas,
nadie con quien compartir una opinión.
Me he convertido en alguien inadvertido, invisible.
No hago sino llorar a escondidas y huír de las falsas sonrisas
y los halagos deshonestos.
Porque sé que no son ciertos, nadie me ve amable, nadie me ve atractiva.
Soy una persona triste y patética que vaga por el mundo,
tropezando a cada paso y levantándose con la resignación de volver a caer.
Así soy yo, y no pretendo ocultarlo.
Ni podría tan siquiera intentarlo, nunca he sido hipócrita.
Siempre he sido transparente en mis sentimientos,
y tal vez eso haya logrado apartar de mi vida a todo el mundo.
Y, ¿qué más da? me pregunto yo...
Si no me aguantan o no me entienden,
yo no pretendo tampoco que me entiendan ni me aguanten.
Soy solo una loca que va a su ritmo por un camino repleto de charcos,
y de hojas otoñales flotando sobre ellos.
Observo la existencia de un modo melancólico, gris y húmedo.
Y lo cierto, es que eso no me importa.
De mí se basan mis recuerdos, mis fantasmas, mi dolor...
es un dolor que sólo yo entiendo, y que no tengo intención de compartir
con quien no lo merezca.
Es como quien se desnuda delante de un desconocido.
Una sensación incómoda, a pesar de que estar desnudo es algo natural.
En este mundo, ser natural está mal visto. Estar triste y desolado es algo imperdonable.
Y esta chica en la que me he convertido, esta que no sabe disimular,
seguirá callejeando descalza sobre los charcos grises,
y dejará caer lágrimas sin motivo evidente alguno,
y seguirá mirando con indiferencia a las personas que ríen a su lado,
que se regalan lisonjas a puñados que no piensan en absoluto.
Y es que yo prefiero sentir. Prefiero mirar a alguien a los ojos y saber cómo se siente,
realmente. Sin ficción. Conocer a una persona y entenderla.
A esta chica en la que me he convertido, no le gustan los actores.
Prefiero una persona triste a mi lado, a una que finge no estarlo.
Y prefiero una persona feliz, a una que finge serlo.
Me gustan las personas, tal como son. Que bailen bajo la lluvia,
o que caminen como yo, sobre charcos grises y hojas de color pardo.
Me gustan las personas que se permiten a sí mismas SER.
He batallado contra sueños imposibles que no querían marcharse,
he amado a distintos hombres que me aportaron diferentes cosas.
Que ayudaron a forjar una minúscula parte de la mujer en la que me he convertido.
Que cada persona que ha pasado por mi vida, ha dejado huella.
Y aún así, no he dejado de ser yo. La chica de ojos tristes que no disimula lo mal que está,
viviendo en esta vida irracional, donde importa más una apariencia perfecta,
a una identidad irreemplazable.
No me importa ser la rara, la oscura, la siniestra, si con eso consigo ser yo.
Si con eso reflejo quién soy yo.
Para bien o para mal...
a quien le guste o no...
en esto me he convertido.
Y sigo andando a solas en este mundo de locos,
viendo la vida desde mi propia perspectiva.
Amando a las personas reales que miran a los ojos,
esas con las que hablas sin tener que pronunciar palabra.
Las que no ocultan en su mirada cómo son, ni lo que sienten hacia la vida,
o hacia ti.
Me he convertido en una mujer fría, con un corazón latiente
que se endurece por segundos con cada recuerdo lacerante.
Pero así soy yo... en esto me he convertido.
Una mujer, que es mujer... a pesar de no vestir faldas ni desbordar feminidad,
que ama en silencio, que experimenta con angustia las injusticias de la vida..
Una mujer que parece ir a ninguna parte, que aparenta no esperar nada.
Una mujer que late oculta en su oscuro universo...








viernes, 6 de marzo de 2015

"Te quiero"- había dicho ella...

...con su mirada cristalina puesta fijamente en aquellos ojos verdes que la observaban atónitos.

- No intentes suavizarlo- prosiguió.- Ya sé que tú no sientes lo mismo. No necesito evasivas ante un asunto como este. Sólo quiero que me lo digas, porque necesito escucharlo.

Él la observaba con dulzura y con pena. Sabía que sin querer había hecho daño a alguien que sólo intentaba crecer, sin pretensión de formar parte de su mundo, pues sabía que ella era consciente de lo disparatado que era aquél plan. La tenía delante, tenía que bajar unos centímetros la vista para encontrarse con su mirada, pero allí estaba ella, creciendo ante él. Esperando y ansiando una respuesta clara, que fuese tan precisa y tan dolorosa que marcase sus límites para siempre. Era difícil para él hacerle daño a aquella chica, pero sabía que era necesario. No debía eludir darle aquella respuesta que ella misma le estaba pidiendo, pues él era consciente de que no la amaba. Y aunque amarla fuese posible, pues lo era.. él sabía que aquello no era honesto para ninguno de los dos.

- Vamos... sabes que lo necesito, y te lo estoy pidiendo... - su voz comenzaba a sonar rogante y sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas. Necesitaba aquellas palabras para seguir su camino. Para ser libre por completo.

- Julia... - comenzó el hombre. - Lo siento mucho.

- ¡Déjate de gilipoyeces! - comenzó a llorar.- ¡Sabes que no te estoy pidiendo eso! Me siento estúpida ahora mismo, pero es necesario que me digas en voz alta que no me quieres, que me vaya. Necesito grabarme esas palabras a fuego en mi mente, para poder olvidar lo que ha pasado. Para olvidar que nos hemos tocado sin tocarnos. Que hemos hecho el amor una y otra vez con la mirada. ¡Formas parte de esto, lo quieras o no, y te exijo que me liberes!

Entre ellos sonó la melodía del silencio acompañada del caer de la lluvia y la respiración entrecortada de aquella joven.

- No te quiero, Julia. -dijo súbitamente, cortando de repente aquél silencio entristecido.

Ella esbozó una sonrisa, y se llevó la mano a la cara para secar las lágrimas que había derramado, y luego volvió a mirarle. Ella vio su rostro sumamente contrariado, sabía que tampoco había sido fácil para él.

- Muchas gracias. - expresó ella dulcemente. Le dedicó una última sonrisa antes de dar media vuelta y echar a andar en la otra dirección. Él moría de ganas de ir tras ella y abrazarla para siempre, pero sabía que lo más justo y correcto era dejar que se marchase. Sin más, la observó caminar durante unos segundos; observó absorto el movimiento de su pelo al andar. Pareciera como si el viento danzase con este, entrelazándose en un cálido abrazo en una noche triste y fría.