Sugerencia

..................................................................................Recomiendo leer mientras se escucha la música que dejo en cada entrada..................................................................................
...................................................................................................................Advierto que tanto escribo elegante como soez....................................................................................................................
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lunes, 2 de octubre de 2017

«🖤»

Hacen falta tantos corazones a día de hoy, que voy yo y me los invento.

«La batata romántica». J.A.
 
Hoy sólo me apetece pasarme a compartir una foto, bajo un profundo sentimiento de anhelo. Pensaba hacer una reflexión breve sobre la falta de empatía, no a modo de relato, ni de poema.. sino algo crudo y rasgado. Realidad en forma de palabras. 

Pero creo que ni siquiera es necesario, ya que a día de hoy son pocos los corazones que realmente se llenan amando, y no es necesario que yo os lo diga. Y no me refiero únicamente al plano romántico; sino al respetar y querer a casi cualquier persona. Es algo maravilloso, es algo que pocos hacen. Es algo mágico.

Anoche me dormí triste y hoy de repente, en el "cuarto de las papas", me encontré esta maravillosa batata, a la cual una conocida mía bautizó como "la batata romántica". Los que me conocen saben que trato de buscarle el lado artístico a todo pero esta vez no fue necesario buscar nada. 

¡Menuda cosa bonita! 

La vida está llena de estas pequeñas cosas, y ojalá la mayoría fuera consciente de ellas y capaz de mirarlas con los ojos del alma.

Qué distinto sería todo, si todos quisiéramos.

domingo, 15 de marzo de 2015

Azul.


Sabía que estaba loca.
Que en cada segundo de su vida había algo que la ataba, 
sabía que le gustaban los colores, a pesar de que sólo mostraba el negro. 
Porque el negro era el más parecido a ella, el que la camuflaba.
Pero ella sabía que le gustaba el azul, que miraba al mar cada vez que podía, 
que observaba el cielo absorta, sin esperar nada a cambio. 
Que le hechizaba la marea cuando rompía brava, furiosa, 
y sentía empatía por ella. Y cuando estaba calmada, se limitaba a observar sin sentir.
Podía ver su propio interior cuado se alzaban las olas
intentando atrapar el cielo, para romper rabiosas sin encontrar consuelo. 
Era como si su intimidad se viera expuesta ante el mundo
sin que otros lo supieran.



sábado, 7 de marzo de 2015