Crucemos los dedos esta noche
por si vienen los mirlos
a llevarse cuanto espero.
De mí, de nosotros, de este tiempo
que dice que no se entretiene por nadie,
que nos unamos raudos a sus hilachas
y viajemos apresurados
a ras de suelo y con cuidado,
por si se nos va de las manos y quedamos
compungidos por derramar la vida.
Se dice que plenamente no se vive
en el tiempo en el que se hesita mucho
cuando toca experimentar la vesania
de lo moralmente prohibido.
Yo entrelazaría nuestros dedos
y haría un nudo de ellos,
para así volar unidos y echarle carreras al tiempo;
que no se ría de nosotros, ni nos amenace con la vejez.
Pues a mí no me da miedo,
si hemos sido unos locos transeúntes por esta vida
y nos toca morir arrugados
desternillados y cómplices en una cama
felices de haber vivido.
felices de haber vivido.







